
Como la música es psicología, me interesa interiorizarme un poco más en lo que Philip Glass quiere decir. Por ejemplo en sus cuartetos de cuerda. Hay ciertas glassrepeticiones que me interesan bastante. Una repetición de vidrio que no deja de sondear los costados del campo sonoro. Un sonido de vidrio que remarca todos los costados, todas las esquinas, en esos leitmotiven que bien podemos caracterizar como glassmotiven, glaitmotiven. Es una especie de movimiento sin especie, casi un giro deleuziano. Un Deleglass que provoca dudas, unas olas marítimas de vidrio que expulsan creación ininterrumpida, creación repetida. Alguna vez se ha dicho que la creación es la repetición de un movimiento perpetuo, y quizás por ahí anda la cosa. Un glassismo repetimovimientado, si intentamos respetar a Deleuze y su búsqueda de conceptos. Tratar de crear conceptos todo el tiempo para no instalar nada, para mantener el efimerismo de la creación permanente. Siempre de todas formas se dice lo mismo o se dice algo muy parecido, como en el caso de Glass. Es como un Philipglassparecidismo. Una glassrepetición que no cesa de decir siempre lo mismo, pero siempre de otro modo.
Porque, ¿quién se ha dejado de preguntar lo que Platón se preguntaba? Entonces hay una recurrencia Platón, un Platón que glassea, un platón deslizándose por el vidrio todo el tiempo, sin dejar de ser viscoso, sin repetir ese vómito repetitivo, maquínico deseante deleuziano. Platónglass que reitera sucumbiéndolo todo, porque no hay nada que se pueda escapar al dranglass. Una compulsión glass que ya no es más Freud, pero que intenta parecerse a eso, siempre intenta parecerse, intenta identificarse compulsivamente. Es una identificación compulsiva que se caracteriza por no cesar, parecida a la de cualquier ser humano pero no igual. En la historia vemos esto, es un impresionante idencompultificasión con s y no con c. Una idencompultificasión deleuzglasstoniana. Deleuze, Platón y Glass rumorean junto a Freud alrededor de lo que se repite siempre distinto, lo que se cuela en la repetición, casi como el repeticoladismo. Y en este surf emocional de las olas de mar nostálgicas del despliegue fórmico, nos hemos quedado ásperos de contenido. Philip Glass podría ser desapacible al oído, y en la mayoría de los casos lo es. Pero en la musología, que es la psicología de la música, esto no pasa: en esta repetiglass ya nos quedamos aquí, no nos despegamos del giro creativo que no es recreativo. Es más bien un giro repetiativo, o creatitivo. Cualquiera de las dos vale para pensar la Glass fundamental, la estructura inestructurable Glass. Tantos Glassmotiven, glassrepetitionen, nos posibilitan mantener esta idea de la construcción de conceptos en filosofía, en filodeleuzesofía, ya que de eso estábamos hablando, sin querer hablar de eso para no decir siempre lo mismo, para no tener siempre al mismo vidrio.