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Thursday, November 17, 2005 

mozartordera

¿Por qué tenemos tantas ganas de decir cosas? De decir algo a los demás, de ser inteligentes, de interdecir. Intervenir de algún modo en la vida, tratar de rellenar con palabras algún cuerpo, de palacorporear un poco. Combet, Fernand Combet, Fernandbarullo hizo cuatro novelas nada más, y se murió tiempo después. Yo también escribí un poco, por falta de oyentes. Uno escribe cuando no puede hablar, esnohabla. De algún modo las cosas son más o menos así. Estamos en una época escrita, una époscrita. Por eso es que llueven los blogs y las ganas de decir, de denunciar, las denuncianas. Por eso reflota Salieri, Mozart y el clacisismo. Ahora la idea es decir algo, aunque ya lo haya dicho algo, es no quedarse con la boca vacía. Llenar la boca con palabras, una tras otra, un poquito más otro poquito. Preguntar todo el tiempo, preguntar por qué todo el tiempo, y así. Mozartblar. Así nos movemos, quizás un poco más, quizás un poco menos, algunos más, otros menos. Nos preguntamos por el ser, por la humanidad, leemos a gente que ya dijo, y no a los que dicen. Nadie se lee mucho a sí mismo, ni lee a los que escriben hoy. Somos sordos para el presente, presensordos.