proustición
Estoy pensando en Proust, en la cantidad Proust. Proust vendría a ser como una especie de termómetro que refracta todo tipo de colores, y además presenta mucha cantidad. Lo que importa en Proust es eso, es el quántum sensorial que no permite que nos abstraigamos de su lectura. El proustismo permanentemente presenta un corrimiento, una especie de delicada eyaculación constante que llega hasta nuestras mismas manos cuando lo leemos. Albertina ha desaparecido empieza con la frase "¡Se fue la señorita Albertina!", y en esta pequeña presentación se desglosa el sufrimiento más humano, el proustimiento más real y combativo. Proust hace llorar y enfrenta a los seres humanos a la inutilidad del arte -como Oscar Wilde- sin que nadie lo precise, sin que nadie lo busque, sin que nadie lo quiera. De este modo, el proustwildeísmo campea sobre nosotros y nos hace sumergirnos en líquido transparente perdido, en tiemproust alguna vez recuperable. Perder y recuperar: siempre en el quántum, siempre estamos en el mismo modo de encontrarnos con el tiempo. Todas las veces a través de las cantidades y las esquirlas infinitas.