sobre la necesidad de decir
En este preciso instante capto el problema, el momento crucial en el cual la necesidad de hacerme presente en forma de palabras se hace tan tangible que produce entre náuseas y una sensación de que todo es aborrecible en la vida. Puedo seguir diciendo cosas porque el habla me lo permite, pero siempre lo dificulta el problema de tener que escribirlo para dejar huella. La metonimia tiene sus idas y venidas, y las cosas se desarrollan de modo tal que se hace difícil ir contra ella. Y escribir se transforma en una necesidad. Los caracteres tienen que salir disparados de mis dedos. El output pierde sentido, no sé si es mi cerebro o mis dedos los que dicen. El problema se vuelve casi propio de la meditacioón trascendental pero vamos a intentear recuperarlo a nuestro campo. ¿Cuál es el estatus psicológico de la motivación urgente a la escritura compulsiva? Se trataría de una liberación significante, de una catarsis de encadenamiento y desencadenamiento, un chorro de canilla que necesita empezar a dejarse correr para que así se produzca un alivio? Las palabras circunscriben lo angustioso. ¿Se trata de eso? ¿De poder encontrar el núcleo angustiante rodeándollo de palabras, porque de otro modo sería imposible encontrarlo?
Es una hipótesis interesante la última que expuse, aunque sólo aplicable al campo del psicoanálisis. Desde la psicología cognitiva, puedo pensar que hay esquemas disfuncionales que llevan a liberar todo este palabrerío que intenta manifestar todo el pesar que sufre el paciente, cliente o sujeto. En principio yo diría que se conecta totalmente con la funciȯn psicolȯgica del lenguaje, o su sistema psicológico, que es ante todo un sistema de comunicación humano. El lenguaje requiere a veces ser hiperexpresado, sobreesclarecido para no producir error. Ante el temor ante el error, la sobreexplicación libera de error posible al mensaje reduciendo el error a meros -pero gruesos- errores de gramática y sintaxis.
All about lenguage, un tratado interesante que es de lectura obligatoria para trabajar estos temas en desarrollo, está excelentemente escrito y se puede ubicar allí que el lenguaje, tal como hoy lo entendemos, hace imposible que podamos entender al lenguaje tal como lo entendíamos hace 1000 años.
Es una hipótesis interesante la última que expuse, aunque sólo aplicable al campo del psicoanálisis. Desde la psicología cognitiva, puedo pensar que hay esquemas disfuncionales que llevan a liberar todo este palabrerío que intenta manifestar todo el pesar que sufre el paciente, cliente o sujeto. En principio yo diría que se conecta totalmente con la funciȯn psicolȯgica del lenguaje, o su sistema psicológico, que es ante todo un sistema de comunicación humano. El lenguaje requiere a veces ser hiperexpresado, sobreesclarecido para no producir error. Ante el temor ante el error, la sobreexplicación libera de error posible al mensaje reduciendo el error a meros -pero gruesos- errores de gramática y sintaxis.
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