continuando con el problema de la necesidad de decir.
¿Qué es ese chip artificial que nos invita e incita al mismo tiempo a la lectura de nuestras propias palabras? Nuestros dichos, imbuidos de lenguaje, o sea de explicación sobre la explicación, tienen una fuerza descomunal en algunos casos. Pero esto no tiene tanto que ver con esa genuina necesidad de decir.
El decir y el decirse están suavemente entrelazados, así como el decir y sus productos, los dichos. No cabe aclarar que decir y dicho no es lo mismo y no tengo interés en meterme en este problema.
Quería desarrollar un tema de mi infancia, que son unas hormiguitas que maté cuando era chico con una lupa. Este es un decible, un necesario, uno que necesita decibeles.
Ayer escuchando a Messiaen fueron muchas cosas las que me surgieron y quise escribir sobre todo eso, pero no tenía nada para anotar. Y ahora me surgieron estas palabras que tenía para decir, como modo de sustitución respecto de lo no dicho. Interesante, supongo.
El decir y el decirse están suavemente entrelazados, así como el decir y sus productos, los dichos. No cabe aclarar que decir y dicho no es lo mismo y no tengo interés en meterme en este problema.
Quería desarrollar un tema de mi infancia, que son unas hormiguitas que maté cuando era chico con una lupa. Este es un decible, un necesario, uno que necesita decibeles.
Ayer escuchando a Messiaen fueron muchas cosas las que me surgieron y quise escribir sobre todo eso, pero no tenía nada para anotar. Y ahora me surgieron estas palabras que tenía para decir, como modo de sustitución respecto de lo no dicho. Interesante, supongo.
