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Friday, November 11, 2005 

SchrummSchrumm, el contrasujeto


¿Quién es ese enfermo imprescindible llamado Fernand Combet? Es un escritor maravilloso, creador original. "SchrummSchrumm o la excursión dominical a las arenas movedizas" es el gran ejemplo de que su obra es fanaticadora, o como más bien podríamos decir, convencida. Convencimiento no quiere decir que su vida útil sea poca, sino que nos referimos a la convicción. O mejor dicho, combeticción. Combet pudo haber sido un gran psicopatólogo: hay que observar el modo como estructura sus frases, realmente es fascinante. Ni hablemos de los mundos que crea, de los infiernos extraños que inventa, como Malentendido. En Malentendido transcurre una historia extraña, con muchas puertas, grandes paredes, amontonamientos de seres sufrientes, una especie de miniholocausto. Es Combetante, diríamos. La destreza con la que Combet se mueve para retratar a quien, al final, es el ser humano, llama mucho la atención. Porque SchrummSchrumm es cada lector, cada sorprendido ser que intenta articular una de las frases del libro. Y se trata un poco de eso, de ser ScrhummSchrumm, de SchrummSchrummear un poco en la vida, de ir al Malentendido combetiano y no escapar tan fácilmente. El hombre hace eso, se crea sus propias trampas, se arma sus excursiones diabólicas por amor a la vida. Por amor a la vida nos asesinamos a nosotros mismos. No vaya a ser que nos muramos sin haber estado al límite de nuestra propia muerte. Tenemos que probar todas las minimuertes que haya, recorrerlas en ómnibus sea como sea, combetearlas. Y así encontramos las arenas movedizas, los infiernos, los guardianes y sus castigos, y "SchrummSchrumm o la excursión dominical a las arenas movedizas" cobra uno de los trillones de sentidos que Combetramposo quiso poner a nuestra vista. A la vista de otros sujetos que ya no son lo que Combet fue, que más que dominicales son lunares, malentendidos movedizos, arenas fascinantes.

Lo estoy leyendo de vuelta. Me fascinan los símbolos que tiene, que fácilmente pueden ser una trampa y no significar absolutamente nada, es parte de Combet eso también. Me gusta sentirlo como una parodia a la biblia, con su enviado divino, deidades de cartón, traidores y fieles, todos en un Eden medio terrorífico que termina en la muerte. O quizás es un sueño, como lo es todo. Agradable encontrar gente que le guste este escritor tan genial. Abrazo

Lo estoy leyendo de vuelta. Me fascinan los símbolos que tiene, que fácilmente pueden ser una trampa y no significar absolutamente nada, es parte de Combet eso también. Me gusta sentirlo como una parodia a la biblia, con su enviado divino, deidades de cartón, traidores y fieles, todos en un Eden medio terrorífico que termina en la muerte. O quizás es un sueño, como lo es todo. Agradable encontrar gente que le guste este escritor tan genial. Abrazo

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