Tuesday, March 21, 2006 

karaoke abierto hacia Beckett y Berkoff

Siguiendo con esta locura escribidencial, me mantengo a raya con la burocracia diaria y encuentro en el medio de mi ano la necesidad de hablar sobre Beckett y Berkoff. Y ¿qué puedo decir de ellos, si la estupidez ilumina mi camino últimamente? Simplemente afirmo contundentemente: mátenlos, son excelentes. Uno es inmatable, se murió. El otro, es una sonrisa eterna que no se me escapará: Berkoffismo ilustrado por medio de eyaculaciones al por mayor, verborrágica violencia indescriptible y situaciones de tensión inescapable. Mientras tanto, el mundobeckett enfermizo presenta las cosas con una autobiograficidad singular, casi con humor esquizofrénico. Beckett forma parte de la crema espesa de los sentidos muertos. El desnudo padre muerto de la vida recae permanentemente sobre la afirmación recurrente y hace sufrir con mucho amor, casi. Y Berkoff propone cosas casi inequívocas, pero duras y chirriantes. Decadencia à la Berkoff y narrativa samueliana que no dejan caer ni una sola gota de ojosproducto, ni un pequeño y triste pedazo de beckettsensibilidad, ni una pequeñísima y sutil berkoffvida. Parecido al descaro, pero con un poco más de alma.